jueves, 13 de enero de 2011

Agusto y atinado

Ayer comí pizza, no la pagué o pedí yo, no sé si estuvo a tiempo, no tenía ganas de comer pero había pizza y comí me pareció un detalle atinado; finalmente dejamos, entre todos los convocados por esa pizza, una última rebanada ya que, por educación: uno no debe comerse la última porción de un plato compartido, todos teníamos un poco más de hambre y veiámos la pizza con ojos de deseo pero nadie la tomo y eso no dejo agusto a nadie. Pensando en eso y en las palabras resulta con los espacios adecuados esas mismas palabras pueden contar otras historias:

A: Gus T. O. Puede ser el inicio de una carta, probablemente una amenaza de muerte:

"A: Gus T. O.: Estimado señor, por medio de la siguiente le informo que, por los eventos ocurridos el viernes pasado (12 de marzo), me veo forzado a asesinarle, sepa de antemano que no es para nada un asunto personal, yo contra usted no tengo nada, y estoy seguro que si el evento del viernes pasado (12 de marzo) no hubiera tenido lugar usted y yo podríamos llegar a ser grandes empresarios y amigos, incluso, en ese escenario, me habría gustado presentarle a mi hermana, una linda jovén que está en edad de casarse y también (convenientemente) en busca de un esposo. Quizás usted podría haberla pasado a recoger una tarde de verano a la casa de mis padres y, tras una breve pero incómoda entrevista con mi padre (la cual desde una esquina mi madre prescenciaría), recibiría permiso de salir a pasear a la plaza con ella, allí podría hablar sobre la política actual (mi hermana procura mantenerse informada y es una joven muy inteligente), tendrían una discusión sobre su punto de vista (que quedo muy claro el viernes pasado (12 de marzo) previo al incidente. Quiero que sepa que comparto su opinión) y el de ella ya que son diametralmente opuestos, cosa que ofendería terriblmente a mí hermana y ella le pediría porfavor que le llevara a casa, ya en la puerta mi hermana lo besaría por un momento, se alejaría de usted y lo miraría mirarla confundido (aunque en el fondo ella también lo estaría) y entraría a casa. Usted psaría días de agonía pensando en mi hermana, con dudas y miedo, fianlmente se acercaría a mí en busca de consejo y durante una noche de copas yo le convencería de intentar pedir perdón por su forma de expresar sus gustos e intereses políticos. Usted pediría disculpas y meses más tarde escribiría una carta a mi hermana en la que revelaría sus verdaderas emociones:

"A ti nado entre las sombras de mis sueños

a ti nado entre la delicada linea que separa los días de la noche

a ti nado, amda mía.

Sus ojos resplandecen como la estrella más brillante

en la noche más obscura"

Su carta sería críptica y con una métrica, si he de confesarlo, bastante desagaradable, pero la pobrecita de mi hermana, buena con la política y mala con la métrica y la rítmica, no lo notaría y caería rendida a sus pies llamándole "Poeta de poetas", poco a poco mis padres estarían más agusto con usted cerca: un hombre de negocios en quien yo confiaría, un poeta a quien mi hermana admiraría un gran cocinero a quien Tomasa respetaría y un ser humano a quién Uriel, nuestro gato obedecería. Usdted y mi hermana se casarían con el sol del atardecer trás el altar, muy enamorados, mirándose a los ojos, tomados de la mano, sintiendo su respiración, entrecortada, nerviosos, felices, tendrían tres hijos, Aldo, mi favorito iría a verme cuando yo fuera viejo y estuviera a punto de morir, heredaría mi fábrica, tendría tres hijos, pero serían otros tiempos, perdería mi fábrica y a su esposa, el alcoholismo lo destruiría y finalmente sus hijos lo olvidarían.

Todo esto podría haber ocurrido y créame, señor Gus T. O. hubiera preferido, aunque terrible sería el futuro que le deparará a su hijo Aldo T.O. que yo tener que asesinarlo.

PD: He olvidado mencionar que Tomasa es la cocinera de la casa, desde que yo era un pequeño, en la que mi padre ha depositado toda su confianza."

No sé, algo así pienso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario