Yo les quiero leer un texto que empieza así (literal: La primera linea del texto dice eso: "Yo les quiero leer un texto que empieza así" ).
Para los que se dieron cuenta que esta plática es predecible porque estamos respondiendo a las cinco preguntas que todos dicen que debemos responder “Qué, Quién, Dónde, Cómo y Cuándo”: Gracias por quedarse; para los que no se dieron cuenta, ahora que lo dije y lo saben Gracias por permanecer aún aquí. Yo voy a leer sobre el cómo:
Echando la memoria para atrás puedo darme cuenta de lo que ha pasado para llegar hasta aquí y todo suena muy lógico, hace un poco más de un año no me hubiera imaginado recorriendo este camino con la Zarabanda y con Elia, Andrea y Claudia. Hace poco más de tres años no me hubiera imaginado conocer a las editoras o si quiera estar en la escuela de escritores de SOGEM. Y viéndolo desde ese punto de vista, desde el yo de hace un año o peor de hace tres, esto que hemos logrado y que en la feria descubrí con una grata sorpresa muchos otros también, a su manera, lo han logrado, me parece una tarea imposible. Cómo lo logramos sigue siendo una incógnita para mí, esa pregunta que si puedo contestar algún día me voy aburrir o desinteresar de la respuesta. Lo que sí sé y puedo contarles es lo que hacemos cada dos meses para sacar la revista: ¿Quieren saber? (Acotación Esperar a que el público conteste SÍ en ese famoso sonsonete de primaria) Bueno, ya que leí la acotación que no debía me voy a seguir de largo:
Cada dos meses sale una convocatoria, la convocatoria lleva un tema, el tema es criticado por mucha gente y las críticas son escuchadas por nosotros: "Qué feo tema", "a quién se le ocurren los temas", "ese tema no me dice nada", "voy a sacar mi propia revista", "mejor deberían de hacer este otro tema", "el otro día vi en tal canal un tema que les gustaría" y demás inimaginables quejas y sugerencias. Consecuentemente cuando nosotros recibimos esas quejas y sugerencias hacemos lo que los grandes corporativos: Las metemos al buzón de sugerencias y las dejamos allí adentro sin el menor cargo de conciencia; algunas veces, no tantas, regresamos a ellas pero sólo para reírnos un rato y aún más rara vez las tomamos en cuenta con toda la seriedad del mundo. Cada dos meses después de la convocatoria criticada recibimos textos y nos toca ahora a nosotros la parte difícil: Criticar y mantener la crítica con argumentos, seleccionar los textos en base a calidad literaria, contenido de tema, interés que despierta el escrito y si le queremos dar o no unos besos al autor o a la autora. El proceso de selección de textos es largo y doloroso, nos ha costado mucho dinero en comidas que tenemos que comprar porque las juntas se prolongan ya que aún no sabemos hacerlo en poco tiempo; por alguna razón nos toma alrededor de una semana seleccionar los textos en nuestra casa y luego vernos todos y hablar de los textos que seleccionamos, defender por qué los que nos gustan nos gustan y, algo que encuentro todavía muy interesante, atacar ferozmente los que no (debido a alguna razón termina siendo más importante que un texto que no te gusta no entre a que un texto que si te gusta entre). Tras la selección de textos la lista se manda al consejo editorial, el consejo editorial hace lo mismo que nosotros pero en sus casa y nos regresa los textos con comentarios como “A este wey lo deberían de internar, el texto está muy padre pero el wey está loco”, “está fuertísimo lo del robo” o un que otro “no entendí” o “que cosa más fea”. Ambas listas, la nuestra y la del consejo se ensamblan en una lista del doble de largo y se hacen las matemáticas sobre cuáles textos entran y cuáles TESTOS no (aquí atrás escribí "TESTOS" en lugar de "TEXTOS" porque creo que el chiste anterior estuvo muy malo y no quiero aburrirlos).
Lo que en la industria editorial se conoce como el proceso de “El montaje” (en realidad no sé si es verdad lo que digo pero suena a que “puede que sí”) lo hace Claudia, recluida en su casa, arqueada frente a su computadora trabaja dos ó tres días sin cesar, todos los demás nos vamos de fiesta cual desobligados y llegamos a casa a las tres de la mañana, vemos a Claudia conectada al Messenger y le preguntamos (Aquí hay una nota al pie, déjenme leer qué dice: Cundo digo todos me refiero a mí: Yo me voy de fiesta como desobligado no sé si Andrea y Elia también. Termina la nota) Y le preguntamos: -¿Qué onda, cómo andas?-. -Zarabandeando- responde ella, acto seguido la imagen de Claudia bailando una Zarabanda aparece en mi cabeza hasta que se sienta y sigue trabajando. Cuando el orden de los textos queda decidido se hace entrega de las ilustraciones, sección que está a cargo de Elia. Diligentemente Elia dedica sus noches a dormir para tener sueños que puedan ilustrar textos de Zarabanda, diligentemente Elia despierta cada mañana (o algunas tardes) y a manera de collage trabaja en ilustraciones basadas en el texto, basadas en el tema o en general en la sensación que la revista provoca; el arte de portada corre por parte de Facundo Wagner Torrieri, argentino polifacético, multidisciplinario que recibe llamadas retrasadas mías: -Facundo, cómo andas... oh que padre... ¿Enserio?... Ah, ¿En dónde?.. Sí, yo creo que sí voy… Oye Faco… No pues te hablaba por que la portada de Zarabanda… Ajá, sí: El tema es nicotina… Sí, pues se me pasó llamarte.. En dos días, máximo. Si se puede en uno mejor. La ortografía me toca a mí (“su servilleta” viene aquí entre paréntesis) que no hay mejor trabajo para un purista obsesivo que el checar esos pequeños detalles. Son 4 dirán ustedes y es cierto, el trabajo por más que este al cargo de uno es un cargo “honorario” y quién puede ayudar ayuda, así que, para empezar, allí entra Andrea, además que ella continua con la revista en otro ámbito un poco desconocido para mí: El que en mi ignorancia total sobre cómo llamarlo llamaremos “Trámites y servicios”: El ISBN, el registro, el nombre, el stand de la feria, el número de tal, el correo que hay que responder, el de acá y el este otro y el de más allá… Todas esas cosas que hacen posible a una revista son su titánica responsabilidad.
Tras todo el proceso de armado de la revista (Que al final termina sucediendo en dos días de locura y correr de arriba para abajo o más bien de estar encerrados en un cuarto de 4 X 4 fumando cigarrillos y en el mejor de los casos bebiendo café) la revista se va a imprenta, pasa allí una semana o semana y media, momento óptimo para buscar un lugar donde hacer una presentación, recogemos la revista y ya con la revista en la mano nos dirigimos al lugar que se haya podido conseguir, hacemos una presentación parecida a ésta pero con la promesa de que al final va a haber alcohol y la gente la escucha con interés (no sé si por la promesa del alcohol pero con interés). Al final de la presentación invitamos a todos a participar, así como justo ahora haré (no quiero decir con esto que necesariamente sea éste el final de la presentación): "los quiero invitar a participar con la próxima Zarabanda el tema es "Caralibro", la extensión es de máximo tres cuartillas y aceptamos cuento, poesía, ensayo, dramaturgia, artículo… TODO ACEPTAMOS TODO".
Y así, el proceso inicia de nuevo, "¿Caralibro? Que tema tan feo, no me dice nada"… "Sabes qué tema deberían de sacar"… Allí yo pienso ¿Cuál? ¿La caja de sugerencias?
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